La lotería en tiempos del comercio electrónico

Hay personas de la “vieja” guardia comercial que aún se asustan con la presencia casi absoluta que tiene el comercio electrónico en la actualidad. En realidad, hay que ver esta increíble potencia como una faceta más del comercio tal y como se ha desarrollado por siglos en nuestras sociedades. Es el mismo hecho de vender, comprar, elegir entre distintas ofertas… es el movimiento continuo tras todas las estrategias económicas, sólo que presentado en una forma que se vale de la tecnología de comunicación contemporánea.

En Loterías Valdés, no tomamos esta nueva forma de comercio como un “enemigo”, sino como un complemento a nuestra forma tradicional de vender billetes de lotería. Eso sí, este nuevo mecanismo de venta tiene características especiales que le dan una personalidad, por decirlo de alguna forma, diferente a todas las compras que realizamos.

El origen del comercio electrónico

La palabra “comercio” tiene una tal presencia en nuestra vida cotidiana que pocas veces reflexionamos en su sentido o significado. Sabemos que implica el hecho de comprar y vender, pero poco más. Si tomamos la definición que nos da la propia Wikipedia, el comercio es simplemente “la actividad socioeconómica consistente en el intercambio de algunos materiales que sean libres en el mercado de compra y venta de bienes y servicios, sea para su uso, para su venta o su transformación”.

Esta definición tan sencilla nos lleva de inmediato a imaginar un mercado tradicional, donde hay una persona física, en una tienda, que vende sus productos y hay otra que llega, paga con dinero y se los lleva.

Sólo que esta imagen ya no es representativa de todas las transacciones comerciales que se realizan. Cada avance tecnológico que ha experimentado nuestra sociedad desde hace siglos ha impactado la forma en que se realizan los intercambios comerciales a pequeña y gran escala. Desde el descubrimiento de América y los grandes viajes que permitieron comerciar con sitios lejanos y comprar-vender productos exóticos, cada nuevo invento, cada paso, ha ido dejando su huella en el comercio.

Si reducimos el lapso temporal para ver cómo estos cambios han modificado la forma en que compramos y vendemos productos, podemos ver el desarrollo de la publicidad y el marketing visual, posteriormente, el crecimiento y multiplicación de los grandes centros comerciales, la publicidad en radio y después en televisión, el telemarketing vía telefónica, la irrupción de las tarjetas de crédito.

Al analizar todos estos avances, podemos ver que el comercio electrónico no es el único gran cambio que ha sufrido el comercio. Con la llegada y masificación de internet a finales del siglo XX, fue algo casi natural que una parte tan central de nuestra vida en sociedad, como lo es realizar transacciones comerciales, diera el paso y se adueñara de este nuevo universo virtual.

Primero tímidamente, con pequeñas tiendas online y complicaciones para cifrar los pagos y hacerlos seguros, y después con la aparición de mecanismos adecuados para realizar las compras de forma más segura y gigantes internacionales del comercio electrónico que coexisten con tiendas online especializadas, el comercio online ha ido adquiriendo una fuerza extraordinaria. No ha desplazado al “comercio tradicional”, sino que se ha convertido en un complemento y una fuerza de transformación. Ya no entendemos igual la idea de “comprar”, sobre todo después de que el comercio electrónico dio el salto y pasó a caber en la palma de nuestra mano gracias a la aparición de los Smartphones y la masificación del uso del internet móvil. Muchos cambios, pero en el fondo el comercio sigue siendo la simple acción de comprar y vender. Lo único que se ha transformado son los mecanismos para llevarla a cabo.

La importancia actual de las compras online

En la actualidad, el comercio digital influye hasta en un 56% de las compras realizadas en tiendas físicas, y en un promedio en los países desarrollados, representa más del 10% de las transacciones comerciales realizadas al menudeo. Esta presencia no cesa de aumentar, su crecimiento a escala global se aproxima a un 15% anual. Comprar algo en internet ya pasó de ser simplemente “comprar algo en un sitio web” a representar una larga cadena de interacciones comerciales para mover bienes a lo ancho y largo del planeta.

Ni siquiera las tiendas físicas pueden sobrevivir actualmente sin tener una sólida presencia online: los comerciantes que venden directamente a sus consumidores deben integrarse en la medida de lo posible al comercio digital y electrónico.

Todo ello no quiere decir que las compras realizadas en tiendas físicas estén “muriendo” o “desapareciendo”. Hay estudios que muestran que las nuevas generaciones (sobre todo los llamados millennials), prefieren comprar en tiendas tradicionales…pero su forma de elegir dónde, cuánto y porqué compran en un sitio determinado es muy diferente.

En lo ideal, las tiendas físicas deben tener una sólida presencia online, de forma que las interacciones con sus clientes y su público potencial sea rico tanto virtualmente como en la vida real. Ideas versátiles y divertidas son la única forma en que tanto tiendas físicas como electrónicas puedan atraer a un público exigente y demandante. Las tiendas físicas adquieren una sólida presencia digital y las tiendas online realizan eventos en directo para interactuar con sus clientes. Hay una retroalimentación continua entre ambos “universos” comerciales.

Tan sólo en España, el avance del comercio electrónico resulta impresionante. El crecimiento es mayor al promedio, alcanzando una tasa de más de 20.8% anual en el año 2016 (y aún restan por conocer los estudios concernientes al año 2017). Todas estas cifras y tendencias hablan de una presencia en el mundo del comercio que está echando largas y sólidas raíces para un desarrollo continuo en los próximos años.

El mercado virtual: ventajas y desventajas

Estas increíbles cifras sobre el desarrollo del comercio electrónico hablan de un mundo atractivo para vendedores y también para los consumidores. En cuanto a los vendedores, las ventajas son claras:

  1. Bajos costos al abrir una tienda.
  2. Flexibilidad y velocidad.
  3. El manejo y análisis de los datos online posibles en la actualidad: ello permite delimitar muy bien el mercado meta.

En cuanto a las desventajas, están por supuesto:

  1. Que sólo posees como vendedor un sitio web y ello puede ser peligroso como inversión.
  2. Los clientes están todo el tiempo en movimiento y ganar su fidelidad es más complejo.
  3. A pesar de que las ventas son online, los productos existen físicamente y ello implica una gran logística de venta y transporte.

¿Y para los consumidores?

Entre las ventajas podemos enumerar el hecho de que existe una gran variedad de productos y servicios: el comercio electrónico permite a los consumidores elegir un producto o servicio que venda cualquier vendedor en el mundo. Una tienda física no posee esta variedad y no puede almacenar una tan amplia gama de productos.

Una segunda gran ventaja es la sencillez de realizar una compra online. Con sólo un par de clics o toques en su teléfono móvil, un consumidor habrá realizado una compra sin los inconvenientes de salir de casa o de su sitio de trabajo.

También es cierto que la competencia es mayor entre tiendas online lo que permite al consumidor encontrar precios muy competitivos, y puede elegir el precio que mejor le convenga.

Una última gran ventaja es que al comprar online navegamos la web, que es una inmensa fuente de información. Hay una gran facilidad para comparar productos, para leer las reseñas de otros consumidores, etcétera.

En cuanto a las desventajas, la primera es sin duda la desconfianza de poner online datos de pago (como el número de la tarjeta de crédito) y el tener que pagar antes de recibir el producto. Las tiendas online (grandes y pequeñas) se esfuerzan por ofrecer garantías y cifrados de seguridad que permitan a las personas comprar en total seguridad, de forma que esta desconfianza no actúe como impedimento para que el consumidor se anime a dar el paso y comprar.

Cambiando costumbres: comprar lotería online

Todo este panorama nos pinta un universo comercial cambiante e interactivo en que las tiendas físicas poseen cada vez más una presencia online activa, una actuación continua en redes sociales y una intención seria y continua de brillar en la web, y en el que las tiendas online realizan una actividad sin paralelo tanto en internet como organizando eventos “en la vida real”, y que motiva a consumidores y vendedores a participar activamente de este novedoso mercado.

No resulta en ese sentido extraño que las costumbres de consumo cambien y se adapten. No quiere decir que las personas dejarán de comprar en los mercados y mercadillos: las tradiciones no desaparecen, sólo se transforman.

Todos disfrutamos de recorrer un mercado en que podemos ver, tocar e incluso oler los productos que vamos a comprar. Pero es verdad que en periodos “pico” del consumismo (como la Navidad), el poder recorrer virtualmente tiendas y comprar desde la comodidad de nuestro hogar sin ir a tiendas abarrotadas de gente que busca ofertas de última hora, resulta por demás cómodo y agradable.

La cuestión es que este cambio de costumbres implica tomar lo mejor de ambos mercados: comprar online los productos que no consigamos cerca de casa, o bien ciertos servicios que es sencillo adquirir con unos cuantos clics, y reservarnos las compras físicas para objetos más cotidianos y para un placer sensorial al comprar frutos, o perfumes, o quizá artesanías.

¿Y la Lotería en qué sitio queda ante todas estas transformaciones?

Podríamos decir que en un punto híbrido. Hay quienes quieren seguir comprando sus décimos de la forma típica, como lo han hecho siempre: caminando hacia su administración de lotería, charlando un poco con el personal y eligiendo en el momento los números que les indique una corazonada instantánea.

Pero hay quien vive con más prisa, y que prefiere ingresar a la versión móvil de su administración de lotería y en un viaje en metro elegir rápidamente sus números, comprar su billete usando su tarjeta de crédito u otros métodos más sencillos de pagar online.

La cuestión que nos resta a las administraciones de lotería como Loterías Valdés, es no quedarnos en el pasado, pero tampoco abandonar la tradición. Contar con una administración típica, en que las personas del barrio pueden venir y comprar, charlar con nosotros y darnos sus impresiones y opiniones, pero a la vez, ofrecer una forma segura y sencilla de comprar lotería online.

Ante cada cambio revolucionario que sufre el comercio, la cuestión es no quedarse estáticos y tomar lo mejor que ofrece el pasado, el presente y el futuro para seguir ofreciendo un servicio de calidad y opciones interesantes para todos nuestros clientes: diferentes sorteos, alternativas diferentes de compra, una forma sencilla y rápida de consultar los resultados, promociones e interacción virtual y real.

¿Cuál es tu forma preferida de comprar billetes de lotería? ¿Crees que a futuro cambie aún más la forma en que adquirimos este trocito de suerte y buenos deseos que es un décimo de lotería?

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