Jugar a la lotería: una forma de impulsar la motivación y el pensamiento positivo

Tras años de atender a las personas que compran su décimo de lotería por tradición, por costumbre o simplemente por mantener un rayo de esperanza cotidiano, nos han enseñado muchas cosas. En la actualidad, a pesar de que no tenemos contacto físico con todos nuestros clientes, ya que muchos optan por adquirir sus décimos de lotería online, aún interactuamos con muchos de ellos y es esta interacción la que nos ha enseñado mucho sobre el porqué muchas personas juegan a la lotería.

Y es que esta antigua tradición española, como hablamos en este post de la Historia de la Lotería en España, se cristaliza en la vida cotidiana como un ritual de esperanza y pensamiento positivo. Así que hoy hemos elegido hablaros de lo que es el pensamiento positivo y como éste se manifiesta con el simple acto de comprar un décimo de lotería.

 

Pensamiento positivo

El pensamiento positivo es una actitud mental que consiste en esperar resultados buenos y favorables, es decir, es el proceso de crear pensamientos que crecen y transformen la energía en realidad. Una mente positiva espera que haya felicidad, salud, y finales felices en cualquier situación. En estos tiempos en que el mundo está rodeado de eventos negativos y tristes, es muy bueno darnos cuenta que son muchas las personas que se sienten atraídas (a veces sin darse cuenta) por la noción del pensamiento positivo. Una prueba de lo anterior es que se puede encontrar gran cantidad de información al respecto (libros, revistas, cursos, sitios web), y se escucha hablar de ello en distintos espacios.

Y es que la idea de que podemos enfrentar la vida con una actitud positiva siempre dará mejores resultados profesional y personalmente que el no organizar y enfocar nuestros propios pensamientos.

Pensemos en alguien que está pasando por una situación muy difícil, ya sea en lo personal o en lo laboral o económico, quizá hayamos sentido el deseo de decirle, “Ánimo, mantente positivo”. Y es que lo positivo es una afirmación. Es centrar los pensamientos en la idea de que sí es posible salir de ese problema. Desafortunadamente, muchas personas prefieren lamentarse y continuar viendo hacia el pasado, que enfrentar los problemas y situaciones oscuras con una mentalidad positiva.

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Es importante detallar que el pensamiento positivo no implica esconderse de los problemas o ignorar las situaciones dolorosas de la vida, simplemente implica una forma de acercarse más positiva y productiva. Es pensar y destacar las cosas buenas y no las peores.

En general, el pensamiento positivo empieza con darse el tiempo de hablar con uno mismo. La comunicación interna es una gran forma de darle cuerpo a los pensamientos que vagan sin sentido en nuestra mente. Estos ríos de pensamientos e ideas pueden ser positivos o negativos, y de la misma forma, nuestras ideas pueden tener fundamentos, provenir de la lógica y la razón, y otras de prejuicios o ideas pre-formadas sobre situaciones que desconocemos. Si la mayoría de los pensamientos que pueblan nuestra mente son negativos, ello puede convertirnos en personas pesimistas, lo contrario de alguien que intenta ver la vida de forma positiva y que evita tomar sólo las situaciones tristes o duras como las más importantes.

Además de implicar el hacer más liviana la carga de los problemas cotidianos, el practicar el pensamiento positivo tiene grandes beneficios para la salud mental y física de las personas, entre los que podemos destacar: reducción del estrés, una menor incidencia en depresión, mayor resistencia a virus sencillos como el de la gripe común, menor riesgo de padecer un accidente cardiovascular, una mayor capacidad de adaptarse y encontrar soluciones a situaciones problemáticas, mayor nivel de confianza en las propias capacidades y una capacidad mayor para tomar decisiones importantes. Estas son tan sólo algunas de las ventajas que puede tener el implementar el pensamiento positivo en la vida cotidiana.

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No se sabe exactamente qué es lo que el pensamiento positivo desencadena en una persona que le otorga tales beneficios. Hay quienes dicen que este tipo de actitud permite lidiar mejor en todos sentidos con situaciones difíciles y estresantes, lo que reduce los efectos negativos que para la salud y el cuerpo en general tiene el estrés. También es verdad que quienes enfrentan de forma positiva la vida se sienten motivados a vivir vidas más saludables, haciendo ejercicio, comiendo bien, y activándose físicamente.

Para darnos cuenta si somos negativos en términos generales y poder pasar así a aplicar el pensamiento positivo, podemos responder a las siguientes preguntas respecto a nuestra reacción al enfrentar un problema muy serio o una situación difícil:

  1. ¿Magnifico o exagero los aspectos negativos de una situación en lugar de los positivos? Por ejemplo, si eres muy bueno en tu trabajo y terminaste muy bien las tareas que tenías asignadas, y en lugar de sentirte bien por ello no dejas de pensar en lo que dejaste de hacer y lo que podías haber avanzado pero no hiciste.
  2. ¿Te echas la culpa de todo? Esta tendencia a hacer girar todo lo malo que pasa entorno de nuestra persona es clásico de alguien negativo. Si alguien se enferma, si una fiesta se cancela, incluso hay quien se culpa de que el clima cambie.
  3. ¿Piensas que cualquier problema es una catástrofe? Es decir, ante cualquier situación imaginas el peor escenario como resultado, pensando que todo, siempre, saldrá mal.
  4. ¿Lo ves todo blanco o negro? Polarizando las cosas, clasificándolas como buenas o malas, sin zonas grises o intermedias. Ya sea las cosas son perfectas o un fracaso total.

El responder que sí a estas preguntas, nos da el indicio de que nos vendría bien un cambio de mentalidad y girar en cierta forma hacia el pensamiento positivo. Algunas claves que son útiles para poder asumir esta forma más agradable y optimista de ver la vida, son las siguientes:

  1. Reconocer qué áreas o partes de nuestra vida necesitan un viraje hacia lo positivo, por ejemplo, viendo en qué sentido es que siempre encontramos el punto negativo. ¿Es en la familia, en el trabajo, al conducir…? En el área en que tendamos más a tirarnos abajo, es en la que más conviene meter el pensamiento positivo.
  2. Acostumbrarnos a escanear nuestros pensamientos. Si continuamente damos una revisión a lo que estamos pensando a lo largo del día, podemos “corregir” los pensamientos negativos e intentar cambiar hacia una visión menos sombría de las cosas.
  3. Reírnos de las cosas. Sonreír, divertirnos y ver la vida con humor es fundamental para llevar una vida positiva.
  4. Hablar de forma positiva. Incluir pequeñas frases positivas es una forma de irnos convenciendo de que las cosas son mejores de lo que pensamos. Meter el “si” en lugar del “no”, ya es un principio.
  5. Hacer pequeñas cosas o rituales cotidianos que nutran nuestra sensación positiva. Puede ser darnos un breve masaje con algún aceite esencial tras la ducha, tomar un té o una infusión, salir a caminar, hablar con un amigo, comprar un billete de lotería esperando ganar el gordo, meditar… cada quien debe encontrar su ritual de esperanza y pensamiento positivo.

 

Ideas positivas en la vida cotidiana y motivación

Visualizar un resultado positivo para nuestras acciones es una de las piezas claves de la aplicación del pensamiento positivo. Hay una regla muy sencilla, no decirnos a nosotros mismos nada que no le diríamos a otra persona. No iríamos por ahí diciéndole a los demás “Seguro que te va a ir mal, ¿eh?”, bueno, pues lo mismo aplica para nosotros. Ser amables con nosotros mismos, darnos palabras de aliento y si hay un pensamiento negativo que se interpone en nuestro camino, evaluarlo de forma racional y posiblemente, eliminarlo suavemente.

Pequeños cambios en la formulación de la respuesta verbalizada que tenemos ante los eventos pueden ser realmente motivadores e incentivarnos a actuar de forma más proactiva ante los eventos. Por ejemplo, en lugar de decir “No podré hacerlo, esto nunca lo he hecho”, podemos decir “Esta es una buena oportunidad de hacer algo nuevo”; o en lugar de decir “Esto es demasiado complicado”, podemos decir “¿Y si lo hago de una forma diferente?”.  Cualquier evento que nos implique un desafío, un cambio demasiado brusco o una situación traumática puede ser la oportunidad de insertar ideas más positivas e intentar experimentar el cambio que esto representa.

No se trata de colgar frases falsamente motivacionales en la sala de la casa, sino de intentar un cambio de actitud potenciando las conductas que ya tengamos que tiendan a lo positivo. Se trata de un cambio de actitud paulatino que como ya hemos descrito, puede tener beneficios en nuestra salud física y mental a largo plazo.

Recordemos que la motivación es un proceso psicológico básico que nos permite dirigirnos hacia la acción. No hacemos nada si no estamos motivados a hacerlo. Si como, es porque tengo hambre. Si duermo, es porque me proporciona el descanso que necesito. Siempre debe haber algo que desencadene nuestras acciones y comportamientos. Quizá para las necesidades básicas (de acuerdo al esquema denominado la “Pirámide de Maslow”) es fácil encontrar la motivación. Nadie se resiste a la necesidad de ir al baño, por ejemplo. Pero para las necesidades como la tranquilidad y la autorrealización, a veces es más duro convencernos que debemos hacer algo para encontrarlos. Es en ese sentido que el pensamiento positivo puede ser un mecanismo para suavizar la búsqueda de estos motivos, para hacerlos más asequibles y en cierta medida, hacer nuestra vida menos difícil de vivir.

Pirámide de Maslow

 

Rituales cotidianos

Sin llegar a una conducta compulsiva, todos tenemos pequeños rituales cotidianos que bien encaminados pueden ayudarnos a construir esta motivación positiva que puede reflejarse en una mayor sensación de bienestar general.

En muchos sentidos, la vorágine y rapidez en que se vive en la actualidad nos roban muchas oportunidades de motivarnos e imbuirnos de pensamientos positivos. Desde tener el tiempo de tomar una siesta, de recorrer espacios naturales, o sentarnos sin prisa ni teléfono móvil a disfrutar de la conversación de nuestros familiares, son pequeños rituales que no debemos descuidar. Es en ese sentido que muchos de nuestros clientes nos han comentado que el solo hecho de comprar un billete de lotería les permite soñar, hacer planes, establecer metas y todo ello, de forma más o menos regular y cotidiana.

También podemos añadir otros elementos que nos ayuden, sobre todo tras pasar eventos traumáticos o muy duros, como puede ser la pérdida de un familiar, un divorcio, o la pérdida de un empleo, que nos permitan reencausar el pensamiento positivo. Evidentemente, la terapia individual o grupal puede ser una  gran ayuda, pero también lo puede ser el mudarnos de casa, tomar unas vacaciones, hacer un viaje o inscribirnos para ayudar en alguna misión caritativa como voluntarios. La vida es un camino complejo, pero el asumir estos pequeños rituales diarios puede ayudarnos a recuperar la tranquilidad. A veces no hace falta más que un cambio de actitud para empezar a atraer cosas positivas, agradables y que le permitan a la felicidad a volver a nuestra vida. Así que comparte con nosotros:

¿Cuál es tu ritual cotidiano de pensamiento positivo?

¿Crees que el pensamiento positivo tiene un lugar en tu vida en la actualidad?

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