Ganadores de la lotería que han resultado filántropos

Es difícil definir la filantropía. Si bien etimológicamente quiere decir “amor al ser humano” (philos=amor, antrhopos=ser humano), la noción ha evolucionado mucho con el tiempo. En la actualidad lo relacionamos con una acción voluntaria realizada en pro del bien común. Es fácil también pensar en términos como fé, confianza, empatía, comprensión, alteridad, y sobre todo, un punto medio entre la preocupación egoísta por nosotros mismos y nuestro deseo de ayudar.

¿Por qué hablar de filantropía en un sitio en el que se puede comprar lotería online? Porque aunque parezca increíble, el hecho de ganar un premio y ser tocado por la suerte no lleva a todas las personas a gastar en sus propios gustos, a ahorrar o a despilfarrar el dinero, hay quienes deciden que el bien de más personas y sobre todo, de personas que lo necesitan realmente, es más importante que todo lo anterior y deciden donar, regalar u obsequiar sus ganancias.

Vamos a repasar con un poco más de profundidad el término de filantropía y posteriormente, a ver estas historias inspiradoras de personas que decidieron que no hay mayor suerte ni riqueza que ayudar a los demás.

¿Qué es la filantropía?

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La filantropía puede entenderse como la dimensión del compromiso que una persona posee respecto a su comunidad. Se puede manifestar de formas muy distintas: desde donar tiempo voluntario a la contribución de fondos económicos o materiales, de acuerdo a las propias posibilidades económicas del individuo. Muchas instituciones de asistencia y ayuda pública (por ejemplo, la Cruz Roja), no podrían sobrevivir sin este tipo de donaciones y obsequios en tiempo y especie. También puede entenderse como la suma o la combinación de la creencia en el bien común, la posesión de un objetivo claro de ayuda, un sentido del deber y la responsabilidad, el ejercicio de la empatía, la confianza en la comunidad, el optimismo y la esperanza.

Es muy importante entender que no sólo las personas acaudaladas pueden ser filántropas. Cada individuo puede decidir comprometerse y ayudar a los demás en diversas formas y aproximaciones. Desde la persona que periódicamente dona su sangre o sus plaquetas, hasta aquel que al morir decide legar recursos o propiedades a una organización de ayuda comunitaria; desde la persona que enseña a leer a adultos que aún son analfabetos a aquella que se va a otro país para colaborar en misiones solidarias: todos son filántropos y están ejerciendo el amor a los demás en distintas formas y medidas.

Ganadores solidarios

¿Qué pasa cuando una persona es tocada por la suerte y gana el gordo de la lotería? ¿Qué sucede para que decida donarlo de forma filántropa en lugar de comprar cosas o solucionar su vida financiera? Veamos algunos casos de personas que dejaron que la generosidad venciera a la hora de ganar la lotería.

En los Estados Unidos, más específicamente en Idaho, Hilda Floyd ganó el gran premio de 1 millón de dólares. Inmediatamente declaró que ella sabía bien qué haría con el dinero. En los meses que siguieron a su gran día, donó más del noventa por ciento de sus ganancias. Las repartió entre la iglesia, distintas organizaciones de caridad y su propia familia, sosteniendo que no se puede tener tanto dinero, pues no lo necesitas. Que es mejor obsequiarlo para marcar en la diferencia en la vida de alguien que realmente lo necesitaba. Fue una mujer que siempre se mostró muy feliz de haber donado sus ganancias. Se notaba la autenticidad de su felicidad al haber ayudado a otros. Más que si hubiera guardado el dinero para sí misma.

Otro caso muy conocido es el de otra americana, Sheelah Ryan, de quien se dice es la “iniciadora” de la caridad y la filantropía como resultado de ganar la lotería. Ella ganó nada más y nada menos que 55 millones de dólares en 1988 y pasó el resto de su vida (falleció en 1994) repartiendo sus ganancias paulatinamente y con cuidado. Ella misma fundó una asociación de caridad que repartía el dinero a causas diversas y tan variadas como la ayuda a gatos callejeros, a niños pobres que necesitaran operaciones muy específicas. Su fundación la sobrevive y sigue ayudando a muchas personas.

En este video en inglés podemos ver cómo el legado de Sheelah Ryan sigue vivo
https://www.youtube.com/watch?v=2fQ0H3V2O0E

 

Otra historia tierna y motivadora es la de Allen y Violet Large, un matrimonio de la tercera edad que tenían más de 75 años cuando ganaron 11.2 millones de dólares. Este matrimonio dividió sus ganancias entre su propia familia y más de sesenta organizaciones públicas como hospitales, escuelas y los bomberos de su comunidad. Violet sostuvo que ellos ni estaban acostumbrados ni necesitaban tanto dinero. Así que mejor decidieron compartirlo con aquellos que los habían tratado bien a lo largo de su vida.

Un caso conmovedor es el del canadiense Tom Crist. Este se enteró que había ganado 40 millones de dólares cuando estaba de vacaciones. En entrevistas posteriores explicó que estaba suscrito a la lotería, así que no sabía ni siquiera cuál había sido su número de la suerte. Todo su dinero fue donado para pacientes e investigación contra el cáncer en honor a su fallecida esposa, que había muerto víctima del cáncer.

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La historia de Tom Crist es una de amor y solidaridad para otras personas que sufren como él en carne propia lo duro que es el cáncer en un familiar

http://www.calgarysun.com/2015/02/15/calgary-40-million-lotto-max-winner-tom-crist-quietly-gives-back

 

 

Hay personas que no sólo se comprometen a ayudar a quienes más lo necesitan (pobres, enfermos…), sino que se comprometen activamente con su comunidad como Margaret Loughrey, una mujer que vivía una vida normal en Irlanda del Norte hasta que ganó más de 40 millones en el sorteo de Euromillones. Tras ganar, no sólo donó la mitad de sus ganancias a asociaciones para desempleados y buscadores de empleo, sino que además invirtió mucho en su propia ciudad Sions Mills para hacerla atractiva turísticamente. Por ejemplo, compró un antiguo molino para renovarlo y hacerlo más atrayente a los turistas preparando el 150 aniversario de la fundación del pueblo.

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¿Qué mejor forma de ayudar a la comunidad que invertir en ella como Margaret Loughrey?

http://www.bbc.com/news/uk-northern-ireland-foyle-west-28398820

 

Cuanto más grande es la cantidad ganada, más sorprendente resulta que los ganadores lo donen todo a la caridad. Es el caso de Shaw McBride, quien vio en el hecho de ganar la lotería una señal divina que le indicaba que debía ayudar a otros. Su mejor amigo y él habían emprendido un camino de espiritualidad y él lo continuó hasta el fondo. Además, todas sus donaciones se mantuvieron anónimas. Es una forma excelente de recordarnos que la empatía, la solidaridad y el hecho de que todos podemos ayudar a nuestros semejantes.

La donación de Shaw McBride conmocionó a propios y extraños
https://www.youtube.com/watch?v=sbpmeaeVTrI

 

Roy Cockrum es otro ganador de la lotería americana que decidió que el dinero no es la felicidad. Ganó la nada despreciable cantidad de 259 millones de dólares en un billete del Powerball. Así que sólo apartó un poco para él y sus padres ancianos y donó todo el resto a organizaciones solidarias y caritativas. Su idea fue ayudar a las personas que lo necesitasen más. Silenciosa y discretamente, ha hecho felices a muchas personas y además, tuvo la oportunidad de volver a su pueblo y cuidar él mismo de sus padres.

Otro caso célebre de ganadores filántropos es el de Chris y Colin Weir, un matrimonio que ganó más de 200 millones en los EuroMillones. Mostrando un gran desprendimiento, decidieron que el dinero no era para satisfacer su egoísmo sino para donarlo a campañas informativas políticas para la sociedad escocesa.

Afortunadamente, este tipo de casos de personas dispuestas a donar altruistamente sus ganancias, no se presentan sólo en Estados Unidos o en Europa. Existen casos como el de una profesora anónima en Taiwan que solía comprar un billete de la lotería sólo con el fin de donar sus ganancias en el caso de que algún día ganara un premio importante, lo cual sucedió y le permitió apoyar programas de becas y ayudar a escuelas de su comunidad.

La vocación de ayudar permite a personas de variadas condiciones e historias, donar sus ganancias a la lotería y fundar hospitales, ayudar a su comunidad como el caso de Mary y Brian Lohse, que pagaron los adeudos de la escuela local de su pequeña población, construyeron un estadio y además, pusieron un pequeño supermercado en su comunidad. Gastar e invertir doscientos millones de dólares en tu población es mostrar gratitud y empatía a niveles que muchos no podemos imaginar.

Otro caso es el de John Kutey, quien formaba parte del equipo informático de una empresa. El equipo completo hizo una colecta y compraron una serie y ganaron en conjunto más de trescientos millones de dólares. Él y su esposa decidieron invertir su parte en recrear un parque acuático que existía desde los años cuarenta, buscando reanimar la comunidad, pues el parque estaba viejo y desactualizado. Ello ocurrió en Green Island, New York, en el año 2011. Tan sólo imaginemos que todos sus compañeros ganadores hubieran hecho una inversión semejante: habrían transformado por completo y revitalizado toda su comunidad.

Y mientras muchos ganadores de la lotería despilfarran sus ganancias o enloquecen al contar con mucho dinero de forma repentina (y otros creen que es el principio de su mala suerte), otros, como los que hemos enumerado, deciden que es el momento de darlo todo y ayudar a los demás.

Pero también cabe recordar que no es necesario ganar millones de dólares o euros para realizar emprendimientos solidarios y filántropos. Sólo basta tener la voluntad, el tiempo y un poco de ganas de ser solidario con los demás. Un pequeño premio como el que ganó una persona sin hogar como Dennis Manhurin, es suficiente para repartir buenas intenciones y ayuda. Ganó 50 mil dólares en un billete rascable y decidió seguir viviendo en su pequeña tienda de campaña. Sólo tomó un poco de dinero para ahorrar, ir al dentista y visitar a su hijo, pero posteriormente, le dio 100 dólares a cada persona sin hogar que había conocido. Tan sólo pensemos en una especie de efecto mariposa en el que cada persona que con buena suerte gana la lotería ayuda a una asociación o grupo necesitado de personas. Sin duda el mundo sería un lugar mucho mejor.

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Es muy interesante observar que el dinero no siempre atrae problemas y ambición, sino que en muchas ocasiones sirve para mostrar las más nobles emociones que alberga la humanidad. Si tú ganaras la lotería, ¿te convertirías en filántropo? ¿Harías donaciones, ayudarías a tu comunidad o a personas que hayan sufrido problemas que tú mismo has enfrentado? Comparte con nosotros en el blog de Loterías Valdés qué actos de solidaridad podrías hacer si ganaras un premio importante y anímate a tentar a la suerte comprando un décimo de lotería online.

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