El buen humor y la lotería

buen humor 01

¿Qué es el buen humor? ¿Cómo podemos definir ese estado de ánimo en que simplemente… nos sentimos bien? La Psicología estudia las emociones, los estados de ánimo y sus variaciones y nos permite entrever cuáles son esos pequeños detalles de la vida cotidiana que nos permiten tener una repentina, o quizá duradera, sensación de bienestar.

Comprender qué acciones son capaces de generar ese cambio positivo en nosotros, desde escuchar una canción en particular, caminar al lado de un ser querido, comprarnos una prenda de vestir o seguir un pequeño y sencillo ritual como comprar un billete de lotería.

¿Qué es el estado de ánimo?

Hablar de un concepto de estado de ánimo es complejo y difícil de establecer incluso utilizando las herramientas proporcionadas por la psicología. Esto es porque refleja una noción fluida y móvil que no es fácil aprehender, a pesar de haber sido un concepto importante para la filosofía y la medicina a lo largo de la historia.

Antecedentes de la idea de estado de ánimo

El origen lejano de la comprensión de los estados de ánimo descansa sobre la teoría de los cuatro “humores” que se manejaba en la Antigüedad Clásica y la Edad Media: sangre, flema, bilis amarilla y bilis negra. En esta teoría, el estado de ánimo se balancea con el equilibrio de estos cuatro líquidos. Lo interesante de esta teoría no es que tenga una aplicación contemporánea, sino saber que a lo largo de la historia ha habido ya una preocupación por entender cómo se genera y cómo puede incidirse en el estado de ánimo de una persona.

El estado de ánimo también es difícil de definir porque la valoración que hagamos del estado de ánimo de otros depende en gran medida de nuestra subjetividad y nuestras propias nociones de lo que es bueno, malo o agradable y desagradable. Es una noción muy, muy subjetiva llena de pequeños detalles de percepción personal. También es verdad que puede expresarse con distintas tonalidades, “sombras” intermedias y muchísimos medios tonos.

Esta gran variedad de tonos y expresiones diferentes explica la amplia gama de definiciones sobre lo que podemos entender como “estado de ánimo”. Una forma de entender el estado de ánimo es apelando a las emociones, sentimientos y afectos. Si la emoción es la percepción instantánea de un sentimiento y el afecto se corresponde con las motivaciones íntimas que nos mueven a hacer o no hacer las cosas, vemos como estos dos componentes psicológicos pueden manifestarse de forma externa en estados de ánimo diferentes y variados.

En una segunda apreciación, lo que conocemos y no conocemos, así como la valoración moral que hacemos de las cosas, también pueden incidir en lo que manifestamos externamente como estado de ánimo.

Concepto actual de estado de ánimo

Finalmente, siempre va a haber una gran incidencia de las emociones como reacciones internas los estímulos del medio ambiente en lo que manifestamos por fuera: es un estado de sentimientos y sensaciones persistentes y consistentes con los diversos estímulos que podemos recibir del ambiente. Estas sensaciones, estas emociones, se muestran y expresan de forma externa en gestos, tonos de voz, formas de hablar y comportarnos y son todas esas manifestaciones externas lo que entendemos como estado de ánimo.

Finalmente para entender el concepto de estado de ánimo hay que diferenciarlo bien de las emociones y los sentimientos, aclarando que el estado de ánimo es más general. No se vincula directamente con un incidente, sino con una serie de estímulos. El estado de ánimo se ve influenciado por todo lo que sucede a nuestro alrededor:

  • El clima
  • La iluminación
  • Los colores
  • Las personas que nos rodean

Y también por factores personales:

  • Nuestra dieta
  • Si realizamos o no actividad física
  • Si hemos estado enfermos
  • Si hemos dormido bien
  • Si estamos prestando atención a lo que sucede

Y un largo etcétera.

Un estado de ánimo puede durar minutos, horas, días… y siempre es visible en mayor o menor medida de forma externa.

Pasos para reconocer el buen humor

En ocasiones la vida cotidiana es tan acelerada, y pasamos más tiempo corriendo y cumpliendo tareas que auténticamente reflexionando sobre lo que hacemos, por eso es difícil detectar con certeza el estado de ánimo que tenemos en un momento dado.

A veces son otras personas quienes reconocen, antes que nosotros mismos, si estamos alegres o tristes. Si nuestro estado de ánimo es positivo o más bien lúgubre o irritable. Esas ocasiones en que hay un pequeño periodo de desfase en que todos quienes nos rodean se dan cuenta que estamos de “mal humor” antes que nosotros mismos.

Esa situación puede llegar a ser auténticamente molesta. Es incómodo que otros nos digan “se te ve triste”, o “pareces enfadado”, cuando nosotros mismos, atrapados en la dinámica de la vida cotidiana, no hemos hecho una pausa para reconocer nuestro propio estado de ánimo.

Si es incómodo no reconocer cuando estamos tristes o enojados, resulta casi absurdo no ser capaces de reconocer nuestro propio buen humor. Y es que desde un punto de vista más analítico psicológicamente, un metareconocimiento del estado de ánimo permite disfrutarlo con mayor plenitud. Ser capaces de tomar uno o dos minutos y preguntarnos: ¿cómo me siento hoy? Y aún más allá ¿por qué me siento así? Puede ser un auténtico punto de inflexión para disfrutar más de nuestra propia e individual montaña rusa emocional.

Buen humor: claves para ver que está ahí

No hay que desconfiar el día que nos levantemos y sintamos que podemos comernos al mundo. No tener miedo de nuestro buen humor es una buena idea para descubrirlo, aprovecharlo y no desperdiciarlo.

Si en un momento del día las cosas que suelen molestarnos no lo hacen, quiere decir que los estímulos externos e internos nos están jugando una buena pasada y nos están obsequiando un rato o un día entero de buen humor. Detectémoslo de forma temprana buscando estos indicios:

  • El más evidente de todos: llevamos una sonrisa auténtica y sencilla que no nos cuesta mantener en nuestro rostro.
  • Tenemos la sensación de que las cosas simples que normalmente encontramos completamente desesperantes: como que el café esté demasiado caliente (o no suficiente) o que no encontramos las llaves del coche, no nos molestan. El buen humor se siente como un escudo contra ese tipo de complicaciones y permite desviarlas e impedir que nos afecten.
  • Vemos más cosas “buenas” o positivas en las situaciones que nos rodean. Saludamos con mayor entusiasmo a los demás, incluso llegamos a canturrear en voz baja. Esa sensación de bienestar puede llegar a ser contagiosa y quienes están a nuestro alrededor sin duda lo notarán y nos lo remarcarán.
  • Sentimos más placer en realizar nuestro trabajo y las tareas de todos los días. Incluso esa parte de nuestro trabajo o de las tareas del hogar que siempre detestamos parece menos desagradable.

Cuando hayamos notado ese “subidón” de energía, de ánimo y de espíritu, no hay más que aprovecharlo, disfrutarlo y a ser posible, detectar de dónde proviene para poder repetir seguido esta experiencia de volar en una nube de buen humor y energía positiva.

Rituales para ponernos de buen humor

buen humor 02

Todos conocemos a alguien que parece despedir buen humor casi de forma permanente. Que ataca hasta las labores más aburridas y desesperantes con una gran sonrisa y que contagia esa sensación de bienestar a quienes lo rodean. ¿Cómo hacen estas personas para mantener siempre ese buen estado de ánimo y esa reacción positiva a los estímulos del ambiente? No hay una receta mágica, pero sí podemos encontrar algunas cosas que nos pueden ayudar a mantener este buen humor de forma constante.

Aquí algunos consejos útiles y que seguramente nos mantendrán con una sonrisa en situaciones complejas y momentos llenos de estímulos negativos, igual que a esas personas que parecen siempre sonreír:

  1. No se fijan demasiado en los pequeños detalles

Ya que hablábamos del café de las mañanas… una persona que vive manteniendo su buen humor, normalmente no sobrevalorará si una cosa pequeña, como el café matutino sale mal. ¿Está demasiado fuerte o quizá demasiado azucarado? No pasa nada. Es un detalle ínfimo y si nos quedamos dando vueltas a este detalle negativo, será difícil mantener la sonrisa. Si es algo que seguramente habremos olvidado al finalizar el día, ¿por qué no olvidarlo de inmediato?

  1. Se rodean de personas felices

Claro que siempre encontraremos personas que se quejarán de forma cotidiana. Personas melancólicas o negativas. Pero elegir con quiénes pasamos más tiempo está en nuestras manos. La alegría y el buen humor son contagiosos, y tener personas sonrientes en nuestra vida sin duda nos hará sentirnos mejor.

  1. Saben escuchar

Saber escuchar no es una tarea sencilla. Significa ver más allá de las situaciones y ver a las personas. Escuchar a otros también nos pone a ejercitar nuestra empatía, fortalece nuestras relaciones con otros y nos muestra otros horizontes e ideas para enriquecer nuestra vida cotidiana. Aprendemos, nos tomamos una pausa y construimos relaciones sólidas con los demás.

  1. Toman tiempo para sí mismos

No, no es egoísta. De hecho, hay que pensar en nosotros mismos como un pozo. Si queremos dar agua pura a los demás, a nosotros mismos y a nuestros seres queridos y aquellos que nos rodean, debemos estar llenos. Llenar nuestro pozo implica darnos tiempo a solas, para descansar, para hacer algo que nos guste, o simplemente para tomar una pausa en la vida diaria y recargarnos de energías. No es necesario hacer un viaje al otro extremo del mundo, simplemente poner el freno y destinar un tiempo para disfrutar de nosotros mismos en soledad.

  1. Son creativos y a veces un poco impulsivos

Resolver los pequeños problemas del día a día utilizando el pensamiento lateral, con soluciones creativas y diferentes es una buena vía para disminuir el estrés y aumentar el buen humor de forma cotidiana. Si nos quedamos atorados porque no podemos solucionar una situación problemática, el mal humor puede aumentar fácilmente. Si nos acostumbramos a darle salida creativa a los problemas, nuestra vida puede fluir de forma más agradable.

También es un motor de buen humor el darnos un gusto un poco impulsivo de vez en cuando. Un helado en invierno, un pequeño paseo, un ritual sencillo pero poco convencional como comprar un billete de lotería cada mes esperando tener la suerte de ganar el premio gordo… todos estos pequeños rituales pueden aumentar de forma drástica nuestro buen humor y hacernos sentir felices y sonrientes.

  1. Son agradecidos

El buen humor es contagioso, y una excelente forma de contagiarlo es dando las gracias cuando hace falta. Si alguien nos tiende la mano, si alguien nos ayuda, si alguien nos sonríe en la calle, lo más sencillo es devolver el gesto. Dar las gracias, sonreír y continuar. Ello crea una cadena de cosas buenas y buen humor que después puede cambiar la vida de muchos.

Desde aquí en Loterías Valdés te invitamos a descubrir esos pequeños rituales y detalles que pueden ponerte de buen humor: soñar, ser feliz, convivir con gente agradable. Y si soñar es lo tuyo, ¿por qué no apostar a ganar un premio comprando online un décimo de lotería? Ya la sola idea evoca un ánimo soñador y positivo… ¿ganar? Eso sin duda es un golpe absoluto de buena fortuna, buen humor y sonrisas garantizadas.

Enjoy this blog? Please spread the word :)