¿Cómo elegimos nuestro número para la lotería?

Parece increíble que algo tan personal y vinculado con el azar como elegir los números para la lotería pueda ser tema de discusión y de profundas reflexiones y explicaciones, pero es así.

Quizá porque el hecho de comprar un billete de lotería es un acto de fe y de confianza en la suerte, es un deseo cristalizado en un trozo de papel, que las personas le dedican tanto tiempo, esfuerzo y tiempo. Es raro que el comprador habitual de lotería simplemente elija sus números absolutamente sin poner atención alguna.

Hay una intención por comprar, por lo tanto, hay una serie de pasos que nos llevan a tomar la decisión concreta de los números que elegiremos. Revisemos un poco lo que pasa dentro de nuestra cabeza cuando tomamos una decisión concreta y posteriormente, las distintas formas conocidas (y algunas incluso formuladas como si se tratara de un experimento científico) para elegir los números para la lotería.

El proceso de toma de decisiones

La toma de decisiones es un proceso psicológico completo que sin embargo llevamos a cabo todo el tiempo y de forma cotidiana. Continuamente decidimos qué hacer, y muchas de esas decisiones las hacemos de forma casi instintiva. Y, sin embargo, algunas de esas decisiones pueden mostrarse como de vida o muerte. ¿O acaso no es un riesgo vital cruzar la calle fuera del paso peatonal? Aun así, nuestro cerebro toma esa decisión de forma instantánea y sin otorgarle mucho tiempo de reflexión.

Pero cuando se trata de decisiones cuyas consecuencias tendrán una gran cantidad de implicaciones en nuestra vida, le damos más tiempo a darle vueltas y repasar los pros y contras.

A este proceso se le conoce como “proceso de toma decisiones”, y realizarlo de forma consciente siguiendo ciertos pasos, lo hace más fluido y sencillo. De hecho, la psicología estudia este proceso y propone consejos que se implementan también de forma organizacional.

Los pasos que se proponen son los siguientes:

I. Identificar el problema/oportunidad

El primer paso será siempre reconocer el problema o detectar las oportunidades que puedan resultar valiosas (seguramente la posibilidad de ganar el gordo de Navidad entra en la categoría oportunidades). ¿Representa una diferencia en nuestra vida? ¿Qué tan significativo es aprovechar esta oportunidad o resolver este problema?

II. Reunir información

En este paso detectaremos qué es relevante y qué no es relevante para la decisión que vamos a tomar: lo que debemos saber antes de poder tomar esa decisión y que nos puede ayudar a tomar la decisión adecuada. También resulta útil pedir ayuda de personas que posean conocimientos que puedan ayudarnos a tomar la mejor decisión.

III. Analizar la situación

En esta etapa, hay que analizar las distintas alternativas presentes: los caminos que se pueden seguir, además de las posibles interpretaciones de la información con la que contamos.

IV. Desarrollo de alternativas

En esta etapa, es en la que definiremos las opciones viables, siendo positivos y creativos, planteando todas las posibles respuestas a la pregunta “¿y si hago esto?”. Es importante tener bien claro cuál queremos que sea el resultado de nuestra decisión.

V. Evaluar las alternativas

En este punto, determinaremos los criterios para evaluar las diversas alternativas posibles, y posteriormente, proceder a analizarlas de acuerdo con su factibilidad, aceptación y qué tan deseables son los resultados que ofrecen.

VI. Seleccionar la mejor opción

Una vez analizadas todas las alternativas, será el momento de elegir la mejor, la que ofrezca la menor cantidad de consecuencias negativas y la mayor cantidad de resultados positivos. Es momento igual de dejarse en claro los problemas que podría crear y los riesgos de tomar esa decisión.

VII. Actuar

Finalmente, es momento de poner en marcha la decisión tomada. Para ello es preciso reunir los recursos necesarios, valorar la aceptación de esta decisión de otros actores involucrados y el propio compromiso para asumir las consecuencias de la decisión tomada.

Extrañamente podemos pensar que este proceso lo llevamos a cabo todo el tiempo y cada vez que tomamos una decisión por pequeña que parezca, sólo que no nos tomamos el tiempo de sopesar los beneficios y posibles desventajas de cada una de ellas. Más bien confiamos en lo que comúnmente llamamos “instinto” y que no es más que nuestro inconsciente analizando por sí mismo toda la información y orientándonos para decidir.

Siempre estamos decidiendo, eligiendo, queramos o no. La vida es una continua sucesión de elecciones y sea que las realicemos de forma consciente o inconsciente, las tenemos que hacer.

Elegir: un proceso psicológico

La abundancia de opciones en nuestra vida cotidiana pareciera ser un lujo de la vida moderna. Las elecciones de estilo y moda son una expresión de nuestra personalidad, e incluso elecciones que parecieran insulsas como preferir cierta marca sobre otra, son una manifestación de la propia personalidad.

La opción de elegir es algo que esperamos cotidianamente. Es un prerrequisito para el funcionamiento de las instituciones democráticas. Incluso cuando nos enfrentamos a una falsa elección (siguiendo con el ejemplo de la democracia, dos candidatos que presentaran programas muy similares), igual queremos pasar por el ritual de la elección. Exigimos que nadie nos retire nuestro derecho a realizar elecciones personales y privadas.

Pero en realidad, ¿cuándo podemos decir que una elección es auténticamente personal? Hay muchos factores que inciden en nuestras decisiones. Al comer, por ejemplo, no lo hacemos sólo por elección individual, sino porque satisfacemos una necesidad natural de alimentarnos. Hay muchas otras influencias que van afectando nuestras decisiones y no todas son inconscientes.

La información que poseemos o no para poder decidir, pesa, pero también la forma en que está planteada la posible elección. Hay estudios psicológicos que muestran que tendemos a elegir la mejor alternativa: la que da mejores posibles resultados (a esta teoría se la llama teoría de la utilidad marginal), pero hay otros que muestran que igualmente poseemos una inclinación a realizar elecciones conservadoras pues tenemos miedo al cambio (esta teoría se conoce como del apego o inclinación al status quo).

También hay una gran influencia del grupo social. El clásico ejemplo del chico que empieza a fumar o consumir drogas simplemente por darle gusto al resto del grupo al que pertenece o quiere pertenecer muestra a qué punto nuestro entorno social puede presionar nuestra toma de decisiones. Hay muchos experimentos y teorías dentro de la psicología social que intentan explicar esta tendencia a complacer al grupo al realizar elecciones que parecen tan sencillas.

El tema de las elecciones parece mucho más complejo entre más lo revisamos. De hecho, es uno de los temas de discusión que más ha poblado las mentes de filósofos, teólogos y psicólogos a lo largo de la historia: ¿tenemos los seres humanos un auténtico libre albedrío? ¿Somos dueños de nuestras decisiones?

Quizá no al 100%, pero igualmente vamos por la vida decidiendo, eligiendo, desenmarañando y desentrañando información e influencias que pueden incidir en ellas para intentar decidir por nosotros mismos, desde cuál es nuestra mermelada favorita, hasta aquello que dará sentido a nuestra vida. Así que, ¿por qué no elegir de la forma más autónoma y libre posible nuestros números de la lotería? No es tan sencillo tampoco.

Los números de la lotería: mucho más que una elección al azar

Hay personas que sólo compran un billete de lotería al año: el del gordo de Navidad. Hay compradores habituales que participan en distintos sorteos porque les gusta la emoción de tener la ilusión de salir ganadores. Para todos ellos, hay distintas formas no sólo ligadas a la emoción del momento para realizar esa elección.

Existen algunas técnicas conocidas para la elección de números de la lotería, que usan sobre todo los más avezados compradores (y más que nada para los que realmente se interesan a fondo en elegir números más cercanos del premio mayor). Revisemos las más populares:

  1. Estadística

Sin duda alguna analizar cuál es la cifra que más se repite, desglosar las estadísticas a fondo es una opción más que interesante al momento de elegir los números que creemos nos traerán la suerte.

La idea es conseguir las frecuencias con las que salen sorteados ciertos números en el sorteo que te interesa (por ejemplo, el número que más ha ganado el gordo de navidad es el 85, después tenemos el 57. Los más repetidos son siempre números impares y muchos que terminan en 5).

No es posible determinar si es mejor elegir los números más repetidos o mejor los que menos salen. Quizá la mejor estrategia al servirse de las estadísticas es precisamente combinar números frecuentes y números que raramente han salido.

Hay un detalle: generalmente los números que se han repetido y repetido…. siguen saliendo sorteados con frecuencia. La cuestión para valerse de las estadísticas es simplemente usar la estadística adecuada, la que corresponda específicamente al sorteo que vamos a jugar.

  1. El sistema delta

El sistema delta es una de las pruebas más rotundas de que hay personas de que toman la decisión de comprar billetes de lotería con una absoluta seriedad, como si se tratara de un proyecto científico.

Este sistema es una especie de estudio estadístico, pero de la proximidad de los números, y ha sido realizado con una gran rigurosidad, pero por supuesto que eso no garantiza que usarlo lleve a elegir los números ganadores.

Consiste en elegir una serie de cifras de acuerdo con parámetros que han sido probados estadísticamente: se empieza eligiendo un número menor a cinco, después uno que esté entorno al ocho y así se van consiguiendo todas las cifras precisas.

Funciona (por decirlo de alguna forma) para los sorteos en que hay que elegir varias cifras (como, por ejemplo, la Primitiva). En este enlace se puede intentar realizar el método delta para elegir los números para la lotería.

  1. Los números de la suerte

Todos tenemos números significativos. Son los que aparecen en nuestra mente cuando tenemos que hacer una contraseña para algún sitio web, o escoger los números para algún número confidencial. En esos casos quizá no es lo ideal usar esos números: nuestros números, porque si alguien intenta falsificar nuestras cuentas, su tarea será más sencilla.

Pero cuando se trata de jugar a la lotería podemos usarlos sin mayor problema. Nuestro cumpleaños o el cumpleaños de nuestros hijos. Nuestro aniversario de bodas. Las edades de nuestros seres queridos, nuestro teléfono el de alguien que queremos, una dirección, la fecha en que nos graduamos… las combinaciones pueden ser muchísimas y absolutamente personales.

En caso de decantarnos por esta opción y ganar un premio gordo, tendría una doble implicación agradable. Sería como un guiño de nuestra propia historia personal llenándonos de fortuna. Muy hechicero, ¿verdad?

  1. La suerte

Una última forma posible para elegir los números de la lotería es simplemente al azar. Ya sea que al comprar nuestro billete de la lotería online dejemos que el sistema elija por sí mismo, o que en ese momento dejemos que nuestro inconsciente haga travesuras y seleccione por sí mismo los números en el momento justo de comprar nuestro billete.

Hacer de este intento de ser tocados por la fortuna un proceso detenido de toma de decisiones o confiar al azar esta decisión: esa es nuestra elección.

Eso sí, no hay que perder de vista que no hay una técnica que sea absolutamente efectiva. Si hubiera un método comprobado para elegir los buenos números de la lotería, el propio juego que nos ha enamorado por tantos años, perdería su sentido.

¿Cuál es tu método favorito? ¿Cómo piensas elegir tu billete de la lotería de navidad este año?

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